Pete no podía creerlo... Al menos, no de ella.
Verla ante él, con esa sonrisita nerviosa, raspando el suelo con la punta de sus zapatos, y después de esa "explicación" que le diera, no había mucho que pudiera hacer.
-Sabes que no nos dedicamos a la beneficiencia.
-Pero Pete, solo te estoy pidiendo un préstamo...
El hombre cruzó sus brazos y endureció su gesto.
-Debiste ser más cuidadosa. La situacíón en la que te encuentras ahora se pudo evitar.
-FatBoy ni lo pensaría para hacerme el préstamo.
-Hubieras ido con él en primer lugar. -Pete se dirigió a la entrada de "La Cueva", dispuesto a empezar el trabajo del día.- Avísale a Kachina que no trabajarás por unos meses.
De todas las chicas que ahí trabajaban, Cassandra no le había dado problemas hasta entonces. No se metía en lo que no le importaba, cumplía bien con su trabajo, no se le iban los números al hacer las cuentas, y ahora que estaba en ese "estado", el 75% de Pete quería apoyarla, pero el 25% que quedaba de su ser le recordaba que debía ser parejo con todas, y si no le prestaba dinero a Kachina, que era el jefe visible del lugar, ¿cómo se lo iba a prestar a una de las chicas? Sin contar que el resto se pondría a protestar de inmediato...
-¡Hey Pete! -Lo saludó Cutter, segundo al mando de una de las pandillas de la localidad, y venía acompañado del muchacho Everett, quien tuviera la vista clavada en el piso, como si algún pensamiento le agobiara.- ¿No hay trabajo para esta noche?
-Nada aún, muchachos.
Empezaron a conversar acerca de los movimientos que se dieran por los alrededores, y Cassandra salió hasta donde estaban, insistente en no irse de ahí hasta obtener el dinero.
-Vamos Pete, soy una persona de palabra y lo sabes, te pagaré.
-¿Qué pasa? -Preguntó Everett levantando la mirada por primera vez en todo el rato, y la mesera extendió los brazos, como si se dispusiera a abrazarlo.
-¡Voy a tener un hijo! -Dio una vuelta entre risitas y Pete rodó los ojos, fastidiado por completo.- Pero necesito dinero para la cuna, la ropita, los pañales, la clínica...
Al ver que Everett sacaba su cartera y tomara cuanto billete tenía adentro para entregárselo a la futura mamá, Pete bufó fastidiado y le entregó la libreta a Cutter.
-Te daré el préstamo.