jueves, 7 de febrero de 2013

Uno más uno hacen dos, a menos que...

Pete no podía creerlo... Al menos, no de ella.

Verla ante él, con esa sonrisita nerviosa, raspando el suelo con la punta de sus zapatos, y después de esa "explicación" que le diera, no había mucho que pudiera hacer.

-Sabes que no nos dedicamos a la beneficiencia.

-Pero Pete, solo te estoy pidiendo un préstamo...

El hombre cruzó sus brazos y endureció su gesto.

-Debiste ser más cuidadosa. La situacíón en la que te encuentras ahora se pudo evitar.

-FatBoy ni lo pensaría para hacerme el préstamo.

-Hubieras ido con él en primer lugar. -Pete se dirigió a la entrada de "La Cueva", dispuesto a empezar el trabajo del día.- Avísale a Kachina que no trabajarás por unos meses.

De todas las chicas que ahí trabajaban, Cassandra no le había dado problemas hasta entonces. No se metía en lo que no le importaba, cumplía bien con su trabajo, no se le iban los números al hacer las cuentas, y ahora que estaba en ese "estado", el 75% de Pete quería apoyarla, pero el 25% que quedaba de su ser le recordaba que debía ser parejo con todas, y si no le prestaba dinero a Kachina, que era el jefe visible del lugar, ¿cómo se lo iba a prestar a una de las chicas? Sin contar que el resto se pondría a protestar de inmediato...

-¡Hey Pete! -Lo saludó Cutter, segundo al mando de una de las pandillas de la localidad, y venía acompañado del muchacho Everett, quien tuviera la vista clavada en el piso, como si algún pensamiento le agobiara.- ¿No hay trabajo para esta noche?

-Nada aún, muchachos.

Empezaron a conversar acerca de los movimientos que se dieran por los alrededores, y Cassandra salió hasta donde estaban, insistente en no irse de ahí hasta obtener el dinero.

-Vamos Pete, soy una persona de palabra y lo sabes, te pagaré.

-¿Qué pasa? -Preguntó Everett levantando la mirada por primera vez en todo el rato, y la mesera extendió los brazos, como si se dispusiera a abrazarlo.

-¡Voy a tener un hijo! -Dio una vuelta entre risitas y Pete rodó los ojos, fastidiado por completo.- Pero necesito dinero para la cuna, la ropita, los pañales, la clínica...

Al ver que Everett sacaba su cartera y tomara cuanto billete tenía adentro para entregárselo a la futura mamá, Pete bufó fastidiado y le entregó la libreta a Cutter.

-Te daré el préstamo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Fanny

El trabajo de Pete era simple, consistía en mantener lejos a las personas que no calzaran con la altura del club, pero los que no lo conocían, ignoraban que él era el verdadero dueño del sitio, atribuyéndole esa función a Yanahuluja, a quien conocían más como Kachina entre sus conocidos. Eso e instruir a las "nuevas".

-Por favor, Pete, ya me quiero ir a dormir...

-Sabes que no puedes irte hasta que se haga el corte de caja. Además, debemos dejar algunas cosas en claro, Fanny.

Fanny, una muchacha de 16 años con cabello café sutilmente claro y corto, y ojos color berbellón, era la chica más nueva en La Cueva, y aún no se acostumbraba al estilo de trabajo del lugar, más al tener que dividir su tiempo entre servir a los clientes de las mesas, bailar en la barra moderadamente desvestida, y cometer error tras error, como pedirle la identificación a uno de los mejores amigos y socios de confianza de sus jefes.

-No te preocupes. -El muchacho, que era bastante apuesto aún teniendo una notoria cicatriz en su mejilla derecha, no parecía molesto con el error de la joven.- ¿Eres nueva, verdad? No te había visto antes.

-Somos nosotros los que no te habíamos visto antes, Reason. -Kachina se sentó al lado del joven y le ofreció un cigarro, que el muchacho llamado Reason no rechazó.- ¿Qué tanto haces en la capital internacional de extranjeros? ¿Ya te fajaste a alguien, de perdido?

-No fui allá a eso, y lo saben. -Otra de las muchachas trajo una bandeja con vasos y una botella de licor, pero a Reason le entregó un refresco.- Gracias Stacy.

-Que gusto de verte de nuevo, Reason. -Stacy era considerada como una veterana en la cueva, ya que trabajaba ahí desde que Pete decidió que sería menos sospechosa como club con variedad que como simple casa de venta de droga, hace unos 10 años.- ¿Solo te apareciste o planeas quedarte un rato?

-Estaré un par de días por aquí, trabajo "limpio", tu sabes. -Encendió el cigarro y dio una breve bocanada.- ¿Por qué modificaron La Cueva? Se veía bien como estaba.

-Impuestos, reparaciones de tuberías y los idiotas de siempre fregando por lo de siempre. -Kachina se abrió de piernas para adoptar una posición totalmente placentera, abarcando todo el espacio disponible del sillón.- No esperarás a que La Cueva permanezca igual, siempre hay que estar actualizados.

-¿Y por eso hay peces muertos en las vitrinas? -Señaló lo evidente el joven, y los tres socios voltearon a ver el punto que estaba señalando.

Fanny se dirigió al bar, sin evitar ver a Reason platicando con los jefes del club y brindando con ellos, ya que en los días que llevaba ahi era raro verlos juntos y totalmente relajados.

-Andy. -La muchacha le preguntó al DJ, Andy Coster, para aclarar sus dudas.- ¿Quién es ese muchacho Reason? ¿Y por qué se lleva tan bien con Pete y los otros?

-¿No has oído de Reason? -Andy le hizo una seña para que se le acercara.- Él es uno de los hombres de confianza de Kachina y Pete, es alguien que cuando está de malas es peligroso, y dicen que la cicatriz de su mejilla se la hicieron sus padres por que desde niño era peligroso, otros dicen que su madre le disparó cuando intentaba matar a su padre y que por eso huyó de su casa, pero esos son rumores y no es algo que sepa en concreto, mejor pregúntale a las veteranas. Ellas se saben todo acerca de él.

Stacy era la menos cansada, pero también la que estaba más cerca de él, a pesar de ser notoriamente mayor por ser una mujer con sus treintas. Iba a hablarle cuando se retiró por otra botella de licor, pero Fatboy -el tercer jefe- dio el banderazo para que todas fueran a sus hogares a descansar.

-A dormir, palomas, que mañana habrá palomitas. -Aunque era el mejor jefe en cuestión de tacto, no lo era para las frases.

Fanny se cambió, al igual que el resto, en el pequeño camerino que estaba tras el escenario, si es que se le podía llamar escenario a la pasarela que terminaba con 3 tubos para strippers, pero eso no era lo importante. Pasaban de las 2:00 am, y su casa no solo estaba retirada, sino que no tenía para el taxi, y aún si pidiera prestado, temía que le fuera a pasar una fregadera.

"Sé positiva, no tienes tan mala suerte como para preocuparte por lo que pueda llegar a pasar." Se decía internamente tratando de darse ánimos, pero era muy cierto que estaba aterrorizada, gracias en parte a todos los sustos que le pegaban los pandilleros y drogadictos locales que no la dejaban en paz.

-¿No tienes un dolar, cariño? -los ánimos de Fanny cayeron cuando sus miedos se hicieron realidad, y trató de ignorar al grupo de vagos, pero éstos la estaban siguiendo.- ¿Qué pasó linda? ¿Te dieron de beber vinagre?

-Déjenme en paz, por favor. -Suplicó la chica deseando que le hicieran caso, más no fue así, y menos cuando se percató de que la habían rodeado y ver que eran el doble de los que la seguían.

-¿Qué hay de nuevo en La Cueva? Ahí solo van gatas dejadas, ¿acaso te estrenaron y tus papis de echaron de casa?

-¡Auxilio! ¡Ayúdenme por favor! -Gritó Fanny en un intento desesperado de salir de esa situación, pero aparte de que gastó saliva en vano, solo logró que el grupo de gandallas echara a reír. No entraban ni militares a ese barrio, ¿quién se atrevería a auxiliarla?

-¿Qué no oyeron a la señorita? Hay que dejarla en paz. -Se mofó uno de ellos, y sus carcajadas se vieron reemplazadas por un rictus de dolor en su rostro y un gemido lastimero.

Todos se voltearon hacia él, para ver que había caído al piso con una puñalada bien acomodada, y al sujeto que la ocasionó.

-¡Reason! -Exclamó la chica más conmocionada que nunca, y la mayoría de los pandilleros palidecieron al escuchar de quién se trataba.

-¿Reason? ¿Ese payaso es el sádico asesino sediento de sangre? No me hagan reír. -Uno de los que no se amedrentaron sacó su navaja y se acercó a él.- ¿Qué vas a hacer, eh, qué vas a hacer? Tú no me asustas.

Uno a uno, los pandilleros se fueron retirando, todo tras ver la mirada que el joven estaba despidiendo. Fanny se sintió atrapada como en una de esas películas de terror donde todo se pone peor cuando entra el verdadero peligro y no hay salvación para nadie, y el terror que le infundían esos ojos castaños superaba cualquiera de sus miedos contemplados para esa temporada.

-Déjenla en paz. -Les dijo con un tono demasiado calmo comparado con la furia que transmitían sus ojos.- O no amanecerán para contarlo.

El grupo se dispersó rápidamente, menos el vago que le seguía apuntando con el arma.

-¡Imbécil! ¡No me asustas! -Se le avalanzó para apuñalarlo, pero Reason no solo no se dejó herir, sino que le hizo un corte a la altura de los ojos, provocandole al tipo un dolor tan intenso que tuvo que ponerse de rodillas por que flaquearon sus fuerzas y soltó el arma para cubrirse el rostro.- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡Maldito! ¡Me quedé ciego!

Ignorando ese y otros ayes del tipo, Reason se acercó a Fanny, que se repegó en la pared más cercana por el susto que pasó en tan poco tiempo. Quizá lo que le dijo Andy no eran mentiras del todo, ya que el tipo que apuñaló no se movía para nada.

-¿Vives por aquí? -Ella no respondió, solo movió la cabeza con rapidez, afirmando.- No te volverán a molestar, solo son un montón de cobardes habladores, pero te recomiendo que si vas a trabajar en La Cueva aprendas a defenderte, no sabes lo que pueda llegar a pasar. ¿Está bien?

Fanny volvió a clavar su mirada en los ojos de Reason, pero toda esa hostilidad había desaparecido, fue un momento tan extraño y cargado de emociones que solo atinó sonrojarse y caer al suelo por todo el remolino de emociones que la atropellaron en segundos.

-Por cierto, me llamo Daniel. -Se presentó Reason ofreciéndole la mano para levantarse.- Daniel Everett.

-Yo soy Stefany Brigitte Coleman, pero todos me dicen Fanny. -Aceptó la ayuda de Daniel, y sintió muy cálida su mano...